Durante el último tiempo, la inteligencia artificial ha sido un gran proyecto de construcción. Al principio, toda la atención estaba puesta en cuánto se iba a invertir: nuevos centros de datos, chips cada vez más potentes y presupuestos millonarios destinados a desarrollar esta tecnología. Sin embargo, llega un momento en que toda obra enfrenta la misma pregunta: ¿cuándo empezará a dar resultados?
La semana pasada estuvo marcada por una mayor cautela en las bolsas internacionales. El principal foco estuvo en el sector tecnológico, especialmente en las empresas relacionadas con semiconductores, que continuaron corrigiendo parte de las fuertes alzas acumuladas durante el año. Más que una señal de debilidad económica, este movimiento refleja que los inversionistas están comenzando a mirar con mayor detalle el enorme volumen de inversiones destinado a la inteligencia artificial y, sobre todo, el tiempo que tomará transformarlas en ganancias concretas.
Este cambio de mirada se hizo aún más evidente durante las últimas semanas tras la aparición de nuevos modelos de inteligencia artificial desarrollados en China, que prometen resultados competitivos utilizando una menor cantidad de infraestructura y recursos. Sin afirmar que este será el nuevo estándar de la industria, el mercado comenzó a preguntarse si será necesario mantener el mismo ritmo de inversión que hasta ahora se daba por descontado. Cuando las expectativas son tan altas, cualquier duda suele traducirse rápidamente en una mayor volatilidad.
Al mismo tiempo, el escenario macroeconómico entregó la semana pasada noticias algo más tranquilizadoras. En Estados Unidos, la inflación volvió a sorprender positivamente al ubicarse por debajo de las expectativas, reduciendo la presión sobre la Reserva Federal para seguir subiendo las tasas de interés en el corto plazo. Como consecuencia, los bonos del Tesoro registraron una leve recuperación y el mercado volvió a ganar algo de confianza en que el proceso de desaceleración de la inflación continúa avanzando.
Por otro lado, las tensiones entre Estados Unidos e Irán siguen siendo un factor que merece seguir de cerca. Los nuevos episodios de conflicto mueven temporalmente el precio del petróleo y recordaron que los riesgos geopolíticos continúan presentes. Sin embargo, pese a este escenario, el impacto sobre los mercados financieros ha sido relativamente contenido y la atención de los inversionistas sigue concentrada principalmente en los resultados corporativos.
Y es precisamente ahí donde estará el principal foco durante los próximos días. La temporada de resultados toma fuerza esta semana con la publicación de cifras de varias de las compañías más importantes del mundo, entre ellas Alphabet y Tesla, mientras que en las semanas siguientes será el turno de Microsoft, Meta, Apple, Amazon y Nvidia. Más allá de los números que presenten, el mercado buscará respuestas a una pregunta muy específica: si las enormes inversiones realizadas en inteligencia artificial están comenzando a traducirse en un crecimiento sostenible de las utilidades.
En definitiva, durante mucho tiempo el mercado premió a las empresas por anunciar grandes proyectos e inversiones. Hoy, en cambio, empieza a exigir evidencia de que esos esfuerzos efectivamente generarán valor. Ese cambio de enfoque probablemente seguirá marcando el comportamiento de los mercados durante las próximas semanas.