Vizcaya Weekly

En los descuentos

Wall Street volvió a marcar máximos históricos, con el S&P 500 alcanzando nuevos techos, en un contexto donde el alivio monetario logró compensar, al menos temporalmente, las crecientes dudas en torno a la inteligencia artificial.

Alan Levi
16.12.2025

Los mercados cerraron la semana pasada con un tono constructivo, apoyados principalmente por la decisión de la Reserva Federal de recortar la tasa de interés en 25 puntos básicos su última reunión de política monetaria y, sobre todo, por el mensaje posterior de Jerome Powell, presidente de la Fed, que fue interpretado como menos agresivo de lo que muchos temían.

Wall Street volvió a marcar máximos históricos, con el S&P 500 alcanzando nuevos techos, en un contexto donde el alivio monetario logró compensar, al menos temporalmente, las crecientes dudas en torno a la inteligencia artificial.

El recorte de tasas era ampliamente esperado, pero el verdadero catalizador estuvo en la comunicación posterior. Powell dejó claro que la probabilidad de nuevas alzas está descartada y que el próximo movimiento de la Fed, cuando ocurra, seguirá siendo a la baja. Sin embargo, también enfatizó que el ciclo de relajación entra ahora en una pausa, condicionada a la evolución de los datos. El “dot plot”, grafico que muestra cómo cada miembro de la Fed proyecta el nivel futuro de la tasa de interés, sugiere apenas un recorte adicional en 2026, lo que refuerza la idea de una Fed cauta, más dependiente de las estadísticas que de las expectativas del mercado. Aun así, el mensaje fue suficiente para tranquilizar los ánimos, donde incluso el mercado de bonos reaccionó de forma contenida, con el Treasury a 10 años moviéndose hacia la parte alta de su rango reciente, sin generar señales de estrés financiero.

En paralelo, comenzaron a aparecer grietas en el relato de la inteligencia artificial como motor incuestionable del rally. Los resultados de Oracle y Broadcom reavivaron las dudas sobre valoración y retorno del capital invertido. En el caso de Oracle, el fuerte incremento proyectado en CAPEX para data centers, muy por encima de su capacidad histórica de generación de caja, generó inquietud respecto a la necesidad de financiamiento externo y al timing de los ingresos asociados a estos proyectos. El mercado castigó con fuerza estas señales, provocando caídas relevantes en ambas acciones y presionando al Nasdaq hacia el cierre semanal, mientras índices más tradicionales como el Dow Jones y el Russell 2000 mostraron un mejor desempeño. La lectura es clara, el mercado sigue dispuesto a pagar crecimiento, pero cada vez menos tolerante a historias donde el beneficio futuro se ve lejano o incierto.

A nivel macro, la Fed también reconoció que podrían existir ciertas distorsiones en las cifras de empleo recientes, sugiriendo que el mercado laboral podría estar enfriándose más de lo que reflejan los datos oficiales. Powell señaló que la inflación en EE. UU. persiste debido a efectos transitorios ligados a aranceles los que que deberían disiparse hacia comienzos de 2026. Este panorama refuerza la historia de un aterrizaje suave, aunque con riesgos de ejecución en el camino.

De cara a esta semana, el foco del mercado vuelve a desplazarse hacia los datos. En Estados Unidos se publicarán cifras clave de empleo e inflación correspondientes a noviembre, que serán determinantes para validar, o cuestionar, el tono más confiado que dejó la Fed. También se conocerán los PMI preliminares de diciembre, ofreciendo una primera señal sobre el cierre de año para la actividad global.

En el ámbito corporativo, los resultados de compañías como Micron, Nike y FedEx permitirán tomar el pulso tanto al ciclo tecnológico como al consumo y a la actividad, entregando pistas adicionales sobre la fortaleza real de la economía más allá de los grandes nombres de IA.

Así, a mediados de diciembre, se viven los descuentos, donde el tradicional rally navideño recién comienza. El mercado sigue avanzando, pero lo hace con mayor selectividad y sensibilidad a las valoraciones. La combinación de una Fed más predecible y datos macro aún sólidos, define un escenario donde el optimismo persiste, aunque ya no es obvio. La próxima semana será clave para confirmar si el cierre de año logra sostener el impulso o si la cautela termina imponiéndose en los últimos minutos del partido.

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