La semana estuvo marcada por una verdadera lluvia de datos y por un mercado que volvió a mostrar incomodidad con algunas de las narrativas que habían sostenido el rally de los últimos meses.
Las bolsas globales se movieron con sesgo algo negativo, presionadas principalmente por salidas en compañías relacionadas a la inteligencia artificial, donde las valorizaciones vuelven a ponerse en duda. Aun así, el ajuste fue acotado, la sorpresa a la baja en la inflación estadounidense y algunos resultados corporativos sólidos ayudaron a contener los retrocesos, en un contexto típico de fin de año, con menor liquidez y convicción.
En el mundo deuda, los movimientos fueron marginales, el rendimiento del Treasury a 10 años retrocedió levemente hacia la zona de 4,15%. La volatilidad repuntó de forma moderada, con el VIX moviéndose desde niveles de 16 a 18 puntos, reflejando un mercado algo más inquieto, pero lejos de un escenario de estrés. En general, los activos parecen entrar en una fase de consolidación, a la espera de señales más claras para el inicio de 2026.
El foco estuvo puesto en los datos macroeconómicos de Estados Unidos, publicados de manera parcial y con evidente ruido tras el cierre prolongado del gobierno federal. Las cifras de empleo mostraron una fuerte caída en octubre, explicada casi por completo por la salida de trabajadores federales, seguida de una recuperación moderada en noviembre. La tasa de desempleo subió a 4,6%, su nivel más alto en cuatro años, aunque acompañada por un aumento en la participación laboral, lo que indica un enfriamiento más que un deterioro del mercado laboral.
La inflación fue el gran catalizador de la semana. El IPC en EE. UU. cayó al 2,7%, sorprendiendo positivamente al mercado. Sin embargo, la calidad de los datos dejó dudas y con justa razón. La ausencia total de información en octubre, los ajustes metodológicos aplicados en noviembre y el efecto estacional de descuentos como el Black Friday hacen difícil tomar estas cifras como una señal definitiva. Aun así, Wall Street optó por levantar las copas y celebrar, aunque con señales de escepticismo bajo la superficie, especialmente en segmentos más sensibles a las expectativas de nuevos recortes de tasas.
En política monetaria, no hubo sorpresas. La Fed y el BCE reforzaron la idea de una pausa prolongada antes de nuevos movimientos, mientras que Japón elevó su tasa al 0,75%, el nivel más alto en tres décadas, reflejando un cambio estructural tras años de deflación. En Europa, las bolsas cerraron al alza, apoyado en un desempeño transversal de sectores.
De cara al cierre del año, el mercado parece atrapado entre la expectativa de recortes de tasas en Estados Unidos y la fragilidad de algunas de las grandes narrativas que impulsaron el rally de 2025. La menor actividad por las fiestas reduce la probabilidad de movimientos relevantes en el corto plazo y con varios mercados operando en horario reducido esta semana, todo indica que el cierre de 2025 será más bien lateral, dejando las grandes definiciones para enero.
Antes de cerrar, me tomo la libertad de comunicar que de forma unánime el equipo “weekly” ha tomado la decisión de darse un respiro hasta el lunes 5 de enero. Aprovechamos de desearles unas muy felices fiestas y todo lo mejor para este 2026. Nos reencontramos el próximo año.
Gracias por ser parte de nuestra historia.