Vizcaya Weekly

Refugio con goteras

Febrero partió con ese tipo de semana que desarma las estrategias que parecían “obvias” y cómodas.

Alan Levi
10.2.2026

La combinación que había funcionado para muchos, mantener exposición al entusiasmo por inteligencia artificial mientras se acumulaban metales preciosos como cobertura, se quebró de golpe. El viernes, el mercado tuvo que reordenar prioridades en cuestión de horas. El “seguro” dejó de comportarse como seguro y, cuando eso pasa, la volatilidad se filtra rápido al resto del sistema.

El giro más relevante vino desde Washington. La nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal (para asumir cuando termina el mandato de Jerome Powell a mediados de mayo) fue leída por muchos inversionistas como un “retorno a la cordura” en política monetaria. Un perfil conocido, con historial más rígido en materia de flexibilización, y que al menos por ahora, con menos ruido sobre independencia institucional. En simple, parte del rally previo en metales tenía algo de “cobertura” contra un escenario de credibilidad monetaria más frágil, si ese riesgo se percibe menor, la prima por activos de refugio se comprime.

Y ahí vino la sacudida, la corrección en metales no fue un ajuste ordenado, sino que fue algo más parecido a una liquidación. Diversos reportes coinciden en que el movimiento se amplificó debido a ventas forzadas y llamados de margen, en un mercado que venía extremadamente cargado. Cuando el precio cae y el apalancamiento existe, el mercado no “opina”, ejecuta. Y esa ejecución suele contagiar, porque para cubrir margen se vende lo que se puede, no necesariamente lo que se quiere. Por eso el temblor no quedó encerrado en metales; se sintió también en activos de riesgo y en el humor general.  

El otro foco fue el universo IA, donde la temporada de resultados volvió a poner sobre la mesa la pregunta más incómoda del ciclo: ¿cuándo se monetiza, y con qué retornos, el gasto gigantesco en infraestructura? Microsoft fue un buen ejemplo, el mercado reaccionó con frialdad a sus resultados, no porque el negocio esté “mal”, sino porque el salto en capex (gasto en inversión) reavivó discusiones que ya se vienen escuchando hace tiempo.

Esta semana tenemos dos cosas principales a seguir. Primero, la decisión del BCE el jueves, que puede mover expectativas y tasas en Europa en un momento de alta sensibilidad. Segundo, el dato de empleo de EE. UU. que queda en duda, por el cierre parcial del gobierno, la institución encargada de estos datos suspendió publicaciones y el reporte podría postergarse hasta que se restablezca el financiamiento.

En semanas así, más que perseguir titulares, lo importante es distinguir qué movimiento es solo “ruido” y cuál es una señal real. Muchos movimientos parten por ventas forzadas y se exageran, pero no siempre significan que el escenario cambió. Si de verdad estuviera cambiando el régimen, lo veríamos primero en tasas y en el mercado de crédito.

Lo creaste, lo

protegemos

crecemos

preservamos