Esperando que hayan pasado unas felices fiestas, ya estamos de vuelta.
El año partió con una paradoja que ya se ha vuelto conocida, mientras el mundo político eleva se agita, los mercados financieros responden con sorprendente serenidad. Los primeros días de 2026 combinaron señales relevantes desde la política monetaria, datos macroeconómicos que confirman una economía aún resistente y un giro geopolítico de alto impacto liderado por Estados Unidos, todo digerido con una calma que, más que tranquilidad, parece reflejar acostumbramiento.
Desde el frente monetario, las actas de la Reserva Federal, publicadas el 30 de diciembre, confirmaron lo que el mercado venía intuyendo, el ciclo de recortes sigue en marcha, pero a un ritmo mucho más prudente de lo que muchos anticipaban hace algunos meses. Si bien el recorte de 25 puntos base realizado en diciembre marcó el inicio formal de la fase de relajación, el tono de las discusiones internas entre los miembros de la FED mostró un sesgo algo más hawkish (restrictivo). Al interior del comité conviven dos visiones: quienes ven espacio para seguir bajando tasas si la inflación continúa moderándose, y quienes prefieren mantenerlas sin cambios por más tiempo ante un mercado laboral que sigue mostrando fortaleza. A pesar de esto el mensaje general fue claro: “no hay apuro”. La reacción del mercado fue coherente con esa lectura, sin sobresaltos relevantes, y con una probabilidad implícita de recorte en próxima reunión de enero que se mantiene baja, en torno al 15%.
Todo esto ocurre en paralelo a un escenario global cada vez más ruidoso. El año pasado fue excepcional desde el punto de vista de retornos: acciones, metales y bonos cerraron 2025 con ganancias significativas, apoyados por el giro expansivo de los bancos centrales y por una economía estadounidense que sorprendió positivamente, impulsada en buena parte por los enormes avances en inteligencia artificial. Ese impulso todavía está presente y los mercados parecen dispuestos a retomarlo, al menos mientras no aparezcan señales claras de agotamiento.
Sin embargo, el arranque de 2026 agregó un nuevo ingrediente, un movimiento geopolítico de gran escala por parte de Estados Unidos en Venezuela, que reabre preguntas que parecían superadas. Más allá del juicio político o moral, el mensaje para los mercados fue otro: el plano internacional es hoy más impredecible. Aun así, la reacción de los mercados fue contenida, confirmando que, por ahora, los inversores siguen más atentos a la Fed, a la inflación y al crecimiento que, a los titulares geopolíticos, por más bruscos que parezcan.
Mirando hacia adelante, la semana comienza con varios hitos relevantes. Nuevos datos macro en Estados Unidos, definiciones políticas clave y señales adicionales desde la FED seguirán acomodando las expectativas. El foco seguirá puesto en si la economía logra moderarse lo suficiente como para dar espacio a recortes graduales de tasas, sin entrar en una recesión. Por ahora, el mercado avanza en ese delicado punto medio, sostenido más por la búsqueda de estabilidad que por certezas claras. Sin embargo, y con este panorama, entramos al 2026 optimistas y con la convicción de que será un gran año.
Esperamos que sigan acompañándonos y disfrutando de este Weekly durante mucho tiempo más.
Con dedicación,
Equipo Vizcaya.